Realidades LBTI:
Visibilización y prevención de violencias estructurales

Un programa de formación y sensibilización diseñado para mejorar la prevención, detección, atención y reconocimiento de las violencias específicas que sufren las mujeres lesbianas, bisexuales, trans e intersexuales (LBTI). Ponemos el foco en quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad o riesgo de exclusión social, transformando el tejido público y social a través del conocimiento compartido.

Campaña de sensibilización:
Lo cotidiano también es violencia.

Comprender para actuar:
Violencias especificas contra mujeres lesbianas, trans, bisexuales e intersexuales.

Cuando escuchamos palabras como lesbofobia, bifobiatransfobia o intersexfobia, lo primero que solemos pensar es en la palabra «fobia» como un miedo irracional. Nos viene a la mente la fobia a las alturas o a las arañas.

Sin embargo, en el ámbito social y de los derechos humanos, estas «fobias» no son una fobia médica ni un miedo incontrolable. No se trata de que alguien sienta «temor» ante una mujer lesbiana, trans, bisexual o intersexual. Se trata de aversión, rechazo, prejuicio y discriminación. Es un rechazo cultural y socialmente aprendido que se traduce en hostilidad, exclusión y, en los peores casos, en violencia física y psicológica.

Es cierto que la transfobia, la bifobia o la intersexfobia pueden afectar a cualquier persona, sin importar su género (por ejemplo, a los hombres trans o a los hombres bisexuales). Sin embargo, en este espacio nos enfocamos exclusivamente en cómo estas violencias impactan a las mujeres.

¿Por qué? Porque cuando el machismo y la lgtbiq+fobia se cruzan, la violencia cambia de forma y se vuelve mucho más específica:

  • No es solo por ser mujer, no es solo por ser diversa: Es la suma de ambas realidades. Una mujer lesbiana o bisexual no solo se enfrenta a la discriminación por su orientación sexual, sino también a la hipersexualización y al control de su cuerpo por el hecho de ser mujer.

  • La vulnerabilidad es distinta: Las mujeres trans sufren tasas de exclusión laboral y violencia social radicalmente distintas a las de otros colectivos. Las mujeres intersexuales, por su parte, enfrentan una vulneración específica de sus derechos médicos y corporales desde la infancia que suele invisibilizarse bajo el mandato de «encajar» en lo que la sociedad espera de un cuerpo femenino.

Para transformar la realidad, primero debemos nombrarla correctamente. Entender que este rechazo es una conducta social (y no un miedo clínico) nos permite exigir responsabilidades, educar en la diversidad y construir un entorno seguro para todas las mujeres.

LESBOFOBIA

La lesbofobia es la violencia y discriminación que niega, ridiculiza o castiga el deseo y la vida de las mujeres lesbianas. No siempre se muestra de forma directa: a menudo opera de manera sutil al invisibilizar a sus parejas bajo la categoría de “amigas”, al hipersexualizarlas para el consumo masculino o al cuestionar la legitimidad de sus familias. También se manifiesta en el ámbito institucional y sanitario cuando se presupone automáticamente la heterosexualidad de las pacientes, ignorando sus necesidades de salud reales. Como consecuencia, muchas mujeres sufren aislamiento, autocensura en el espacio público por miedo a ser visibles y el desgaste emocional de tener que justificar constantemente su identidad.

BIFOBIA

La bifobia es la violencia que niega, descalifica o desconfía de la existencia de las mujeres bisexuales. No ocurre porque su orientación sea confusa, sino porque una mirada social rígida exige elegir o encajar en una sola forma de deseo. Esta violencia se activa al borrar su identidad según el género de su pareja actual (asumiendo que son heterosexuales u homosexuales según con quién salgan), al acusarlas de promiscuidad o falta de compromiso, o al tratar la bisexualidad como una simple “fase”. Esto provoca que muchas mujeres callen, duden antes de nombrarse y tengan que gestionar en soledad la dolorosa sensación de no pertenecer del todo a ningún lugar.

TRANSFOBIA

La transfobia es una violencia estructural que castiga a las personas trans, pero que se ceba de forma específica con las mujeres trans al cruzarse con el machismo. Esta hostilidad no nace de sus cuerpos ni de sus identidades, sino de una sociedad que penaliza la autodeterminación. Se manifiesta en la exclusión laboral y residencial, el rechazo familiar, la negación de su nombre y pronombres, o en preguntas invasivas sobre su intimidad. Sus consecuencias son de una enorme gravedad: generan una profunda precariedad económica, aislamiento social y un miedo crónico a ocupar el espacio público, obligándolas a defender constantemente su derecho básico a existir y vivir con dignidad.

INTERSEXFOBIA

La intersexfobia es la violencia y el prejuicio que sufren las mujeres intersex cuando sus cuerpos, que no encajan en las definiciones biológicas típicas de hombre cis o mujer cis, son tratados como un problema. Se manifiesta en la presión médica y social por «normalizar» su anatomía mediante cirugías estéticas innecesarias y no consentidas durante la infancia, así como en el secreto y la vergüenza impuestos por el entorno. También se refleja en la exclusión o sospecha humillante en ámbitos como el deporte. Sus consecuencias dejan profundas secuelas físicas y psicológicas, desconfianza hacia el sistema sanitario y la vulneración del derecho a decidir sobre el propio cuerpo.